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30-12-2010 - Embelleciendo en jardín
Llegó la hora de la poda



En árboles ornamentales distinguimos 3 tipos de poda: 1. Poda de formación 2. Poda de mantenimiento 3. Podas excepcionales

1. PODA DE FORMACIÓN

La Poda de formación se realiza durante los primeros años tras la plantación y tiene dos finalidades: situar la copa a cierta altura del suelo y obtener una estructura de ramas principales fuertes y bien distribuidas a lo largo del tronco.

Si no se hiciera Poda de formación y se dejara al árbol totalmente libre, el árbol desarrollará ramas distribuidas de cualquier manera y, probablemente, tendrá un aspecto "salvaje" que en la mayoría de los casos no conviene.

Algunas especies arbóreas se pueden conducir hacia formas artificiales: formas talladas, emparrado, en pirámide, cónica, cortina, marquesina, etc. Estas formas requerirán en el futuro más Poda de mantenimiento.

Abetos o coníferas en general, necesitan una mínima poda de formación.

Las formas típicas de los árboles ornamentales son:


- Redondeada 
- Esférica 
- Cónica ancha
- Columnar ancha 
- Fastigiada 
- Péndula

Veamos con más detalles los objetivos de la Poda de Formación.

A) Formar la copa a una cierta altura del suelo.

Si el árbol tiene la flecha bien desarrollada y sin competencia de otras ramas verticales cercanas, se deja que "tire" para arriba. Si otra rama amenaza la supremacía de la guía (la más vertical y superior) rebájala a una tercera parte o suprímela totalmente. Si la guía se rompiera sustituyéndola por otra rama cercana atándola a la vertical.

Ve eliminando progresivamente las ramas más bajas para llevar la copa a la altura deseada. Nunca limpies más de 1,5 metros de tronco de una vez porque es necesario mantener un volumen de ramillas para que no falten hojas productoras de savia elaborada que engorde troncos y ramas.

B) Formar la estructura.

Una vez que tenemos el tronco formado y la copa a una determinada altura, hay que seleccionar las ramas que van a constituir el armazón de ramas principales.

Selecciona las ramas estructurales que estén mejor repartidas a todo alrededor del tronco y escalonadas entre sí, es decir, que no salgan varias del mismo punto ni una justo encima de otra. Los puntos donde confluyen varias inserciones sufren mayor carga y son menos resistentes.

Tampoco permitas que se formen ramas principales (las gordas) con un ángulo muy cerrado respecto al tronco porque corren el riesgo de romperse por ese punto. Estas horcaduras estrechas son muy peligrosas en el futuro por el riesgo de rotura que poseen.

Si alguna de las ramas primarias elegidas es muy vigorosa, despúntala para frenarla y equilibrar el vigor con las demás.

Sobre las ramas primarias, en años siguientes debes seleccionar las ramas secundarias que van insertadas en ellas, escalonadas también.

2. PODA DE MANTENIMIENTO

Una vez que tenemos el árbol bien formado, es decir, con la copa a una cierta altura, con sus ramas principales y secundarias elegidas y bien dispuestas, habrá que practicar durante toda la vida del ejemplar una Poda de mantenimiento.

En árboles ornamentales no es imprescindible cada año, sino cada 2 ó 3. En frutales sí se debe hacer anualmente.

La Poda de mantenimiento consiste en dar un repaso para eliminar elementos indeseables tales como:

- Ramas muertas, quebradas o enfermas.

- Tocones.

- Sierpes: rebrotes que salen de la base del árbol o del suelo.

- Chupones: ramas que nacen con mucho vigor y crecimiento vertical.

- Algunas ramas que se entrecruzan o se rozan.

- Ramas que tocan cables eléctricos o edificios o que dificultan el paso de personas o vehículos.

- Ramas con riesgo de rotura. Por ejemplo, con un ángulo demasiado estrecho respecto al tronco.

- En algunos árboles, se poda para evitar las flores o frutos. Por ejemplo, es muy corriente podar los Chopos, principalmente los pies femeninos, para evitar que se formen flores, las cuales producen alergias en primavera. En la Morera se hace para limitar la producción de frutos que ensucian el suelo, al mismo tiempo que se consiguen hojas más grandes, que proporcionan más sombra en verano.

Aclareo de ramas: consiste en descargar de ramaje la copa para que gane en transparencia. Con los años se forman copas enmarañadas que impiden que entre la luz y las ramas del interior se secan. Gracias al aclareo de ramas damos más luz al interior y a las ramas más bajas sin reducir el volumen del árbol.

Hay que evitar un aclareo excesivo porque quitar de golpe gran cantidad de hojas es un golpe duro para el árbol. Si necesitas aclarar mucho, hazlo por fases, en varios años sucesivos.

Topiaria: este tipo de poda consiste en dar recortes frecuentes para mantener el perfil de los árboles o arbustos en formas geométricas o artísticas, por ejemplo, un árbol podado en bola o en pirámide. Para hacer arte topiario, son buenas especies de árboles: Aligustre, Ciprés, Ficus benjamina, Ficus nitida, Laurel, Leilandi, Pitosporo, Tejo…

3. PODAS EXCEPCIONALES

Su finalidad es reducir de un plumazo el volumen de copa de los árboles a base de motosierra. Hay dos tipos:

Terciado: consiste en cortar todas las ramas del árbol dejando aproximadamente un tercio de su longitud.

Desmochado: es más salvaje aún puesto que se cortan las ramas a ras del tronco.

Por desgracia, estas "técnicas" vienen practicándose como poda de mantenimiento habitual y sistemática sobre los árboles, tanto en arbolado urbano como en jardines privados. Únicamente deberían practicarse sólo como último recurso, en algunas situaciones particulares, por ejemplo: ramas grandes que tienen un evidente riesgo de rotura o enfermas o secas; o árboles decrépitos muy débiles y estropeados que, antes de talarlos, se puede intentar vigorizar con una poda fuerte.

Los cortes son de un diámetro considerable, lo que dificulta su cicatrización, aumentando el riesgo de pudriciones.

La estructura de ramas que se creó con la Poda de formación queda arrasada, desaparece, y es necesario una re-formación posterior del árbol terciado o desmochado.

Después de practicar este tipo de "poda" salen muchos rebrotes vigorosos justo debajo de los cortes. La unión de esos brotes y el tronco es débil y se pudre la rama que los sustenta. Será necesario seleccionar algunos y eliminar otros (re-formación).

El problema viene porque a los árboles, en lugar de hacerles una Poda de mantenimiento regular cada poco tiempo (cada 2, 3 ó 4 años), que es lo deseable, se los abandona de poda y llega un momento en el que presentan un volumen muy grande y un ramaje denso. Entonces se recurre a terciar o desmochar las ramas de un plumazo.

Para prevenir estas podas se debe escoger un árbol que cuando sea adulto tenga un tamaño adecuado al espacio disponible. Por ejemplo, si se planta un Plátano en una calle estrecha, obligará a estar continuamente podando para controlar el crecimiento de este árbol enorme. Tampoco plantes muy juntos unos de otros.

Si por querer evitar costos (en jardines públicos) o trabajo (en jardines privados) no se "tocan" durante muchos años, llegará el enmarañamiento y la copa sobrecrecida.

Si se llega a esta situación también hay alternativa a las podas drásticas: el aclareo de ramas y la reducción de copa. Sin embargo, en la práctica, con frecuencia vemos que se recurre por desconocimiento, por comodidad o por no poder encontrar podadores cualificados, a la motosierra y a la poda salvaje.

Época de poda

  • La mejor época es durante el invierno y, preferiblemente a finales del invierno, cuando hayan pasado los grandes fríos.
  • Ventajas de la época de poda en invierno:

    - Resulta menos debilitante para el árbol al no eliminar hojas (si es caduco).

    - La estructura de ramas se ve mejor sin hojas y facilita la poda.

    - Sale menos volumen de ´forraje´.

    - En invierno hay menos trabajo en el jardín.

    - En primavera o verano hay riesgo en especies que "sangran" mucho por los cortes, por ejemplo, Arce, Abedul, Chopo, Nogal, Coníferas, etc.

    - En invierno la diseminación de ciertos hongos que pueden aprovechar las heridas de los cortes para infectar están menos activos.
  • No quiere decir que no se pueda podar durante el resto del año, de hecho, podar en primavera o verano, para intervenciones muy ligeras, es válido. O por ejemplo, árboles y arbustos que florecen al inicio de la primavera no se deben podar en invierno, sino esperar a que florezcan y hacerlo justo después para no perder la floración de ese año.

    Herramientas
  • Las herramientas deberán estar afiladas, limpias y desinfectadas.
  • La idea es prevenir la propagación de enfermedades (hongos, bacterias o virus) a un árbol sano después de podar otro contaminado y también evitar que se oxiden las partes metálicas.
  • Las tijeras y podadoras se afilan con una lima suave.
  • Para limpiarlas puedes hacerlo con agua y jabón, y si tiene restos de resina de Coníferas, usar gasoil.
  • Para desinfectarlas lo más corriente es la lejía diluida en agua (1 parte de lejía por 9 de agua). Las herramientas se sumergen en esta solución 1 ó 2 minutos. Como la lejía es corrosiva para el metal (lo oxida), lava después con agua y jabón y seca y es conveniente untar posteriormente la herramienta con aceite de máquina antes de guardarla. Los aceites de comer (girasol, oliva, etc.) no la protegen sino que contribuye a su oxidación.
  • También es adecuado conservar las tijeras y demás herramientas dejándolas sumergidas en gasoil hasta nuevo uso (las partes metálicas).

    Forma de hacer los cortes
     
  • Todo corte es una herida. El árbol intentará cubrir y cicatrizar esa herida produciendo un labio cicatrizante. 
  • Es preciso que los cortes sean limpios, sin desgarros, para que el labio cicatrizante se forme correctamente. Para conseguirlo, el primer paso es utilizar herramientas de corte bien afiladas y el segundo, darlo por el lugar correcto.
  • Los cortes hay que darlos en el sitio justo, ni muy pegados al tronco, ni muy alejados. Los muy alejados dejan un tocón difícil de cicatrizar y se pudren.
  • En ramas de un diámetro grande, para que no se produzca un desgarro de la corteza hay que cortarla en dos pasos. Se hace una muesca primero, se corta más arriba y por último, el tocón que queda se elimina sujetándolo.
  • Los cortes grandes (más de 10 cm. de diámetro) hay que evitarlos siempre que se pueda, pero si hay que hacerlos, deben alisarse y retocarse hasta que queden perfectos. El riesgo de pudrición aumenta considerablemente cuando los cortes exceden los 5 cm de diámetro.

Si una tormenta, el viento, etc. tira una rama, lo conveniente es eliminar todo el material astillado y dejar una zona ´´limpia" con cambium vivo para que cierre.

Fuente: http://articulos.infojardin.com/boletin/diciembre-10-28000.htm#4