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20-05-2013 - Sociedad
En mi vida ¿Por qué no tengo pareja?



Es común escuchar decir a las mujeres “ya no hay hombres”, “ninguno quiere compromiso”, y a los hombres decir de las mujeres, “no hay ninguna que valga la pena”. Se siente como una desesperanza en el aire, a la hora conocer a una persona interesante que nos acompañe en la vida.

De esta manera podemos pensar que las expectativas, tanto de hombres como mujeres no quedan satisfechas.

Las comunicaciones se vuelven irónicamente más superficiales, gracias a la multiplicidad de opciones que tenemos hoy para relacionarnos, facebook, celular, mails.

Y además a diferencia de otras épocas es más difícil tener un lugar de encuentro, justamente dado el ritmo de vida en el cual vivimos.

Pero más allá de las dificultades de la época, las más importantes se juegan a nivel de cada persona. Cuando es tan complicado conocer una pareja, cuando se torna tan difícil el encuentro con el otro, es un momento ideal para preguntarnos ¿qué está pasando? ¿qué pasa conmigo? Empezar a realizar un trabajo de introspección.

Posiblemente estemos ante un conflicto. Es decir, quiero obtener algo en mi vida, pero hago todo lo contrario para que eso suceda. El tema es que muchas veces descubrirlo es complicado.

En términos generales, siempre que aparezca la pregunta: "¿Qué me está pasando? ¿Por qué no puedo obtener dicho objetivo, por más que lo intento una y otra vez?" es un buen comienzo. Que cada uno se pregunte por su situación, es el camino de un proceso de reflexión que puede llevarnos a un mejor puerto.

Enamorarse de alguien que no quiere compromiso, quedar interesado en  alguien que un día muestra interés y otro no, son casos típicos que llegan al consultorio. Como así también el aburrimiento luego de ver a una persona varias veces, el desconcierto ante ciertas respuestas del otro. Es decir, todo lo que implica el encuentro entre esos  mundos tan distintos que somos las personas.

Cuando siempre nos pasa lo mismo, es momento de detenerse y pensar en la responsabilidad de cada uno. Poner la culpa en el afuera, se refleja en frases como "ya no hay hombres", "no hay ninguna que valga la pena", y es una manera de no resolver un enigma personal, una dificultad individual. La mejor manera, la más sana, es implicarse en lo que a uno le pasa.

La pregunta "¿por qué me pasa lo que me pasa?" o mejor aún, "¿qué tengo que ver yo en lo que me sucede?" Abre la puerta a diferentes respuestas o más cuestionamientos que conducirían a un proceso de cambio. 

Lic. Mariana Gilbert
Psicóloga  UBA
Trabajó en el equipo de Adultos de Salud Mental del Hospital J.M. Penna (Cap. Fed.)
Terapeuta de adultos y pareja en Institutos de Salud Mental de Buenos Aires.
licgilbert@gmail.com