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27-08-2013 - Por Lic. Mariana Gilbert
CLAVES PARA CONCRETAR NUESTRAS METAS



¿Cómo podemos hacer para qué nuestros planes no mueran en el intento? ¿cómo no rendirnos ante los primeros obstáculos? Para poder concretar nuestros sueños hay algunas cosas que podemos tener en cuenta.

Ante todo para poder alcanzar nuestras metas, tenemos que sentirnos responsables de las mismas. Es decir, que todo lo que ocurra depende de uno mismo, tanto el éxito como el fracaso. No dejarlo librado al azar.

En segundo lugar, es importante que el proyecto sea lo más concreto posible y realista. No es lo mismo pensar: "quiero ser feliz" que pensar: ¿qué implica ser feliz? Es decir, transformar la meta en algo concreto. Reflexionar por ejemplo, ¿qué quiere decir ser feliz para mi? ¿cómo me podría dar cuenta que soy feliz? Uno puede decir: ser feliz para mí implica estar más tiempo con mis hijos, o puedo pensar en realizar una actividad para ser feliz. Al enunciar un proyecto como algo más concreto hace que de este modo el mismo sea tangible, realizable. De lo contrario, el objetivo puede ser pensado de una manera muy abstracta y hacernos sentir que nunca lo alcanzamos. Del otro modo, al volver concreto un plan, podemos darnos cuenta más fácilmente si cumplimos el objetivo enunciado o no.

Siguiendo en la misma línea de los objetivos tangibles y realistas, siempre es útil hacer un plan a corto plazo, que se incluya en un plan a más largo plazo. Hacer planes a corto plazo, nos permite tener más control de nuestro proyecto.

Se puede ilustrar con la siguiente situación: Si soy vendedor independiente, y quiero incrementar mi dinero puedo planificar comenzar a vender a zonas que en la actualidad no lo estoy haciendo. Debería planificar entonces, que en el plazo de una semana (corto plazo) podría armar una lista de los locales a los cuales quiero ir a ofrecer los productos y organizarme para que al cabo de un mes (más largo plazo) consiga, por ejemplo uno o dos nuevos clientes. Eso seria un plan realista, en cambio un plan elevado o difícil de cumplir, sería pensar que en la próxima semana debo haber incrementado el número de clientes sin haber hecho algo distinto. Lo cual generaría en mi frustración y me funcionaría como un obstáculo a la hora de generar más dinero.

Esto último es crucial, si quiero obtener un resultado diferente, tengo que incorporar una conducta diferente. No seguir haciendo más de lo mismo. Por lo que vemos con este ejemplo, no solo se plantea la meta, sino acciones para llevarla a cabo En tercer lugar debo evaluar qué obstáculos empiezan a surgir por el proyecto en sí y qué actitud tengo ante los mismos. Si los veo como una amenaza, y me paralizo pensando que el plan es imposible, o por el contrario, tomo los obstáculos como un desafío que me impulsan a moverme. Pensarlos como un desafío nos motiva a crecer, a ir por más.

Aquí radica la importancia de mantener un pensamiento positivo para poder llevar a cabo los proyectos. No perder de vista la meta, y dirigirse hacia ella. Muchas veces, el dejar atrás un plan, un sueño, tiene que ver con la resistencia al cambio. Con no tolerar la frustración, no aceptar los obstáculos que siempre aparecerán en el camino. Un último aspecto a tener en cuenta es permitirse el error y poder aprender de ello. Si las cosas no salen como uno quiere, volver a intentarlo siempre. La perseverancia y la tolerancia con uno mismo, son otros de los factores para poder alcanzar nuestras metas.


Lic. Mariana Gilbert
Psicóloga UBA
Trabajó en el equipo de Adultos de Salud Mental del Hospital J.M. Penna (Cap. Fed.)
Terapeuta de adultos y pareja en Institutos de Salud Mental de Buenos Aires.
licgilbert@gmail.com